lunes, 17 de septiembre de 2007

Curación mediante la turquesa


Las aplicaciones curativas de esta joya son bien conocidas desde tiempos remotos. Se la denominaba "piedra de la alegría" y, como la wollastonita, ayuda a facilitar la comunicación y la relación con el entorno, otorgando facilidad de palabra. Como la variscita, la turquesa acentúa el aspecto más lúdico de la existencia, aumentando así el bienestar de quien la usa.

Esta gema se usa en el tratamiento de transtornos circulatorios; ayuda a la purificación de la sangre y por tanto a explulsar las toxinas nocivas. Su uso es también recomendado en casos de dolores musculares, migrañas, cefaleas, problemas oculares; aumenta la capacidad memorística.

Las turquesas se utilizan también para combatir la anorexia.

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